Guernsey
(1874)
8 Doubles
KM#7
31,6 MM - 9,74 Gramos
ET: 1797
Durante el siglo XIX, Guernsey, una de las Islas del Canal bajo soberanía británica, vivió una etapa de grandes transformaciones económicas y sociales. Aunque dependía de la Corona británica, no formaba parte del Reino Unido, sino que, como Jersey, era (y sigue siendo) una Dependencia de la Corona, con su propio gobierno, leyes y sistema judicial.
A comienzos del siglo XIX, Guernsey tenía una economía basada en la agricultura, la pesca y el contrabando, actividades que se desarrollaban gracias a su ubicación entre Inglaterra y Francia. La isla se benefició del comercio marítimo durante las Guerras Napoleónicas (1793–1815), ya que los corsarios guerneseyeses actuaban bajo patente británica contra buques franceses, generando riqueza local.
Después de las guerras, la economía de la isla se diversificó. La construcción naval, el comercio con el Imperio Británico y la exportación de productos agrícolas —especialmente tomates y flores hacia Inglaterra— impulsaron su prosperidad. El puerto de St. Peter Port se modernizó y la isla comenzó a atraer a visitantes británicos en busca de tranquilidad y clima suave, convirtiéndose en un destino turístico temprano.
En el plano político, Guernsey mantuvo su autonomía interna, gobernada por los States of Deliberation, su parlamento local, y por un Bailiff (juez supremo) designado por la Corona. La lealtad a Gran Bretaña se mantuvo firme, aunque el idioma francés siguió siendo ampliamente usado en la administración y la vida cotidiana hasta finales del siglo XIX.
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Guernsey
(1874)
8 Doubles
KM#7
31,6 MM - 9,74 Gramos
ET: 1797
Durante el siglo XIX, Guernsey, una de las Islas del Canal bajo soberanía británica, vivió una etapa de grandes transformaciones económicas y sociales. Aunque dependía de la Corona británica, no formaba parte del Reino Unido, sino que, como Jersey, era (y sigue siendo) una Dependencia de la Corona, con su propio gobierno, leyes y sistema judicial.
A comienzos del siglo XIX, Guernsey tenía una economía basada en la agricultura, la pesca y el contrabando, actividades que se desarrollaban gracias a su ubicación entre Inglaterra y Francia. La isla se benefició del comercio marítimo durante las Guerras Napoleónicas (1793–1815), ya que los corsarios guerneseyeses actuaban bajo patente británica contra buques franceses, generando riqueza local.
Después de las guerras, la economía de la isla se diversificó. La construcción naval, el comercio con el Imperio Británico y la exportación de productos agrícolas —especialmente tomates y flores hacia Inglaterra— impulsaron su prosperidad. El puerto de St. Peter Port se modernizó y la isla comenzó a atraer a visitantes británicos en busca de tranquilidad y clima suave, convirtiéndose en un destino turístico temprano.
En el plano político, Guernsey mantuvo su autonomía interna, gobernada por los States of Deliberation, su parlamento local, y por un Bailiff (juez supremo) designado por la Corona. La lealtad a Gran Bretaña se mantuvo firme, aunque el idioma francés siguió siendo ampliamente usado en la administración y la vida cotidiana hasta finales del siglo XIX.
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