Aureliano

(272 - 274 DC)

Antoniniano

Ceca de Cízico

Anv: IMP CM AVRELIANVS AVG

Rev: RESTITVTOR ORBIS (XXI B)

24,1 MM - 3,29 Gramos

ET: 2279


Aureliano fue uno de los emperadores más decisivos de la Crisis del siglo III y una de las figuras militares más importantes de la historia del Imperio romano. Gobernó entre los años 270 y 275 d.C., en un período en que Roma enfrentaba fragmentación territorial, invasiones externas, colapso económico y continuas rebeliones militares. Su reinado logró restaurar temporalmente la unidad imperial y evitar el derrumbe definitivo del Estado romano.

Nacido alrededor del año 214 d.C., probablemente en una región rural de los Balcanes vinculada a la provincia de Moesia o Panonia, Aureliano provenía de un origen relativamente humilde. Como muchos emperadores del siglo III, desarrolló su carrera dentro del ejército y ascendió gracias a sus capacidades militares en un contexto donde las legiones se habían convertido en el principal factor de poder político.

Antes de alcanzar el trono, sirvió bajo diversos emperadores y adquirió reputación como comandante disciplinado y eficaz. Tras la muerte de Claudio II el Gótico y el breve reinado de Quintilo, las tropas del Danubio proclamaron emperador a Aureliano en el año 270 d.C.

Al asumir el poder, el imperio se encontraba prácticamente dividido en tres grandes bloques. En Occidente existía el llamado Imperio Galo, mientras que en Oriente Palmyra actuaba como un poder autónomo bajo el liderazgo de Zenobia y Vabalato. Aureliano comprendió que la supervivencia de Roma dependía de restaurar rápidamente la unidad política y militar.

Su primera prioridad fue contener las invasiones bárbaras en los Balcanes e Italia. Combatió exitosamente contra pueblos germánicos como vándalos, jutungos y alamanes, consolidando nuevamente las fronteras danubianas. Sin embargo, la amenaza constante sobre Italia llevó al emperador a tomar una medida histórica: ordenar la construcción de una nueva línea defensiva alrededor de Rome, conocida actualmente como las Murallas Aurelianas. Estas fortificaciones reflejan hasta qué punto incluso la capital imperial había dejado de sentirse segura.

Aureliano (272 - 274 DC) Antoniniano. Cízico - RESTITVTOR ORBIS B

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Aureliano

(272 - 274 DC)

Antoniniano

Ceca de Cízico

Anv: IMP CM AVRELIANVS AVG

Rev: RESTITVTOR ORBIS (XXI B)

24,1 MM - 3,29 Gramos

ET: 2279


Aureliano fue uno de los emperadores más decisivos de la Crisis del siglo III y una de las figuras militares más importantes de la historia del Imperio romano. Gobernó entre los años 270 y 275 d.C., en un período en que Roma enfrentaba fragmentación territorial, invasiones externas, colapso económico y continuas rebeliones militares. Su reinado logró restaurar temporalmente la unidad imperial y evitar el derrumbe definitivo del Estado romano.

Nacido alrededor del año 214 d.C., probablemente en una región rural de los Balcanes vinculada a la provincia de Moesia o Panonia, Aureliano provenía de un origen relativamente humilde. Como muchos emperadores del siglo III, desarrolló su carrera dentro del ejército y ascendió gracias a sus capacidades militares en un contexto donde las legiones se habían convertido en el principal factor de poder político.

Antes de alcanzar el trono, sirvió bajo diversos emperadores y adquirió reputación como comandante disciplinado y eficaz. Tras la muerte de Claudio II el Gótico y el breve reinado de Quintilo, las tropas del Danubio proclamaron emperador a Aureliano en el año 270 d.C.

Al asumir el poder, el imperio se encontraba prácticamente dividido en tres grandes bloques. En Occidente existía el llamado Imperio Galo, mientras que en Oriente Palmyra actuaba como un poder autónomo bajo el liderazgo de Zenobia y Vabalato. Aureliano comprendió que la supervivencia de Roma dependía de restaurar rápidamente la unidad política y militar.

Su primera prioridad fue contener las invasiones bárbaras en los Balcanes e Italia. Combatió exitosamente contra pueblos germánicos como vándalos, jutungos y alamanes, consolidando nuevamente las fronteras danubianas. Sin embargo, la amenaza constante sobre Italia llevó al emperador a tomar una medida histórica: ordenar la construcción de una nueva línea defensiva alrededor de Rome, conocida actualmente como las Murallas Aurelianas. Estas fortificaciones reflejan hasta qué punto incluso la capital imperial había dejado de sentirse segura.

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